ANTONIO GIL ULECIA
La profesión médica es quizá la que muestra el más rico y variado
anecdotario. De hecho son muchos los médicos que han recopilado y publicado los
lances y chistes más curiosos protagonizados por una variopinta lista de
pacientes. El que esto escribe no se ha librado de oír todo tipo de relatos y
de conocer individuos singulares. Una paciente me contaba sus visiones y
conversaciones con Dios; otro era capaz de recitar párrafos del Quijote; una enferma confeccionaba
cruces y filigranas religiosas con los parches usados de nitroglicerina que
utilizaba su marido para tratar la angina de pecho, impulsada por una fuerza
sobrenatural;mientras realizaba una ecocardiografía a un pacientehice una
observación a la enfermera en el sentido que el ventrículo derecho era mayor que
el izquierdo, a lo que contestó el paciente: cierto, doctor, el testículo
derecho es mayor que el izquierdo.
n cambio, otros pacientes de indudable perfil culto me fascinaron por su
personalidad. Un escritor y director de un periódico de Navarra, con quien
después cultive una hermosa y franca amistad, solicitó mi apoyo para organizar
un congreso de brujología. Pero tal vez fueraAntonio Gil Ulecia el más
sorprendente de todos.
Era el 4 de abril de 1990 se presentó en el ambulatorio de Benidorm donde
yo pasaba consulta. Nada más abrir la puerta del despacho me resultó simpático
y sencillo. Vestido de negro, cubría su cabeza con boina del mismo color. Al
instante se desabrigó la cabeza para de inmediato cubrirla pues “padecía de
distermia, así que permítame cubrirme”.
Mientras caminaba hacia mi mesa comprobé que tenía 81 años y se llamaba Antonio
Gil Ulecia. Indudablemente no era un paciente cualquiera. No le podía
identificar en ninguna profesión, así que le pedí con excusas su carnet de
identidad.En el apartado correspondiente figuraba “Actividades diversas”, lo
cual aumentó más mi curiosidad. Campechano, de fácil palabra, locuaz, de humor
fino muy peculiar que me causaba risa contenida. Dejamos a un lado el motivo de
su consulta y entramos en distendida y abierta conversación. Decía que sabía “diez
idiomas, cinco lenguas muertas y cinco vivas, pero el más vivo soy yo” y que
había escrito unos libros sobre temas bíblicos.
Reconocía que debía de existir un tribunal al estilo de los tiempos de
Franco para la represión de la masonería, pero ahora para reprimir la gran
cantidad de libros, “que sin duda serán innecesarios muchos de ellos”. Cuando
le pregunté por el motivo de su consulta extrañado de su aparente buen estado
de salud, me explicó que tomaba “aguantoformo”, puesto que no se moría, y añadía:
“no hay que echarle años a la vida, sino vida a los años”.
Posteriormente, en una nueva visita, me entregaban un sobre con la
siguiente nota: “Para entregar, por favor, hoy viernes 18 de enero, al Dr. Dn.
Miguel Guardiola Fuster, cardiólogo. E.P.M.”
Contenía una separata de Cultura Bíblica:La profecía mariana de Miqueas. Siglo VIII A.C., de Antonio Gil
Ulecia. En la contraportada esta dedicación: “Al doctor don Miguel Guardiola
Fuster, con agradecido respeto y estima. El autor. Benidorm, 18 de enero de 1991”.
Entre las planas del opúsculo una hoja que se encabezaba así: “Lo que la
crítica ha dicho de la obra INTRODUCCIÓN GENERAL A LA SAGRADA BIBLIA, del Muy
Ilustre Sr. D. Antonio Gil Ulecia, Profesor del Instituto Central de Cultura
Religiosa Superior de Madrid y Canónigo dignidad de Tesorero de Zaragoza”. Era
un resumen de elogiosas críticas a dicha obra, en español, inglés y holandés.
Antonio Gil Ulecia era licenciado en Ciencias Bíblicas, doctor en Filosofía y
Teología, canónigo tesorero de la catedral de Zaragoza.Su tesis doctoral
expuesta en la Universidad de Comillas versó sobre De iuri propietatis apud Ludovicum de Molina, S. J., 1535 al 1600.
Entre otros trabajos señalamos:
Prologó El caso de Teresa Neumann (a la luz de la ciencia médica), del
doctor Vallejo Nájera.
Imperio mesiánico en la profecía de
Miqueas: Análisis exegético y
sistematización dogmática de los elementos dogmáticos del libro de Miqueas. 202 pág.1941.
La materia primitiva en el
pensamiento hebreo bíblico, pág. 40-43, La Materia. Tercera Reunión de
Aproximación Filosófico-Científica. 1961
La profecía Mariana de Miqueas,
separata de Cultura Ibérica. Año II, núms. 122-127, julio-diciembre. 1954
El Congreso Internacional de la
“Society Ford Old TestamentStudy” en Roma y otras noticias. Separata de
Estudios Bíblicos, v. XI, cuaderno 3, 1952
Actualidad de crítica textual
griega neotestamentaria, en revista de Estudios Bíblicos, págs. 235-243.
Revista estudios bíblicos, vol. 9.
Originalidad, actualidad y
problemas del evangelio de san Juan: inventario de temas . 1962. Conferencia.
Curso monográfico sobre el suero de
la verdad (cuatro conferencias dadas en la Real Academia de Medicina de
Zaragoza. 1954.Anales de la Real Academia Nacional de Medicina,
San Marcos, el evangelio de la
bondad y el gozo.Conferencia en el Instituto de Cultura Religiosa Superior,
1960
La Biblia y el vivir del hombre.
Cátedra Pío XII, Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. 1954.Conferencia.
Delegado del Consejo Superior de
los Jóvenes de Acción Católica en el XIX Congreso Mundial de Pax Romana.
1946
Introducción general a la Sagrada
Biblia, 297 pág. 1950
En el centenario de la Biblia de
Gutenberg, págs. 279-285. Bibliotheca Hispana. Consejo Superior de
Investigaciones Científicas. 1956
El Pilar, santuario de la Hispanidad.
ARBOR: Revista general de
investigación y cultura. 1954
Originalidad, actualidad y
problemas del evangelio de san Juan. Sociedad Española de Estudios
Clásicos, Instituto “San José de Calasanz”, Patronato Marcelino Menéndez y
Pelayo, Instituto “San José de Calasanz” vol. 6 1961
El condicionalismo humano de la
comunicación divina, base insustituible de exégesis y clave de la cuestión
bíblica. Estudios bíblicos, vol. 19, 1960
La evolución.Instituto Central
de Cultura Religiosa Superior. 1957
Evangelio de san Juan: estructura
interna. Cuesta de santo Domingo, 5. 1962
Reunión del Antiguo Testamento en
Edimburgo, págs. 447-448. Sefarad: revista de estudios hebraicos, sefardíes
y de oriente próximo, vol. 15
El sencillo y bonachón personaje ocultaba una gran erudición bíblica.
